“…huía de una promesa
incumplida, del error de confiar demasiado, de la equivocación de creer vivir
en un sueño eterno, fue cuando la manzana perversa cayó herida a sus pies y
entonces, en ese mismo momento que sintió el pudor erizando su piel desnuda, y
la vergüenza enredándose en la carne de su alma, Eva, tuvo que correr…”
—…no es así, mamá…
—…Ah no…¿y como es?...
La niña se incorporó
en la cama observando a su madre con ojos traviesos, adornó su expresión con la más picara de las
sonrisas y le robó de las manos el
libro que la mujer ni siquiera había abierto…
—…bueno, pues cuéntame tú como es la historia…si no te crees
la mía…
—…no es eso mamá, es qué don Valentin nos pregunta las cosas
que nos explica y yo siempre le contesto con tus cuentos…