domingo, 2 de septiembre de 2012

Parábola


 “…huía de una promesa incumplida, del error de confiar demasiado, de la equivocación de creer vivir en un sueño eterno, fue cuando la manzana perversa cayó herida a sus pies y entonces, en ese mismo momento que sintió el pudor erizando su piel desnuda, y la vergüenza enredándose en la carne de su alma, Eva, tuvo que correr…”
—…no es así, mamá…
—…Ah no…¿y como es?...
   La niña se incorporó en la cama observando a su madre con ojos traviesos,  adornó su expresión con la más picara de las sonrisas y le robó de las manos el libro que la mujer ni siquiera había abierto…
—…bueno, pues cuéntame tú como es la historia…si no te crees la mía…
—…no es eso mamá, es qué don Valentin nos pregunta las cosas que nos explica y yo siempre le contesto con tus cuentos…

Anónimos


…Se miraron de forma tal que ambos tuvieron claro que nada más podrían decirse, su relación había terminado, quien podía haberlo dicho unas horas antes cuando hacían el amor tan desesperados, en el fondo intuyendo el desastre, aferrándose a la piel del otro como al último suspiro…
Nunca hubo un principio por que siempre fue el final…
   Un flechazo, una inquietud, un escalofrío que recorrió el cuerpo de los dos, al roce del matiz único y diferente de dibujarse iguales…la curiosidad de querer saber lo que escondía cada sonrisa, cada gesto, el tambaleo apresurado de cualquier esquema, la imposible comparación con lo sentido hasta el momento…después la necesidad, la entrega, depender de la existencia de un nombre, el suyo, el de él…

Gusanitos dulces


   …Es muy fácil para mi volver a la niñez, basta abrir una bolsa de gusanitos y como por arte de magia me encuentro en el salón de casa de mis padres, colocando aquel sillón que ya no existe frente al televisor, todavía en blanco y negro, un sábado por la tarde...entonces cuando faltaba un cuarto de hora para que empezaran mis series favoritas y con la emoción y los nervios a flor de piel, corría hasta el frutos secos del Tio Cañas en la esquina, para comprar la última novedad de la marca Risi, por solo un duro, y que había coincidido con el estreno de “La piedra blanca” y “Soldado y yo”…
   …No sé si el sabor del maíz de hoy es el mismo, no me acuerdo de su gusto en los setenta, aunque juraría por la sal que sí, pero el olor desde luego me transporta instantánea a momentos inolvidables de inocencia, travesuras e imaginación…por eso, por que  necesito rejuvenecer en mi memoria y por que el corazón se me sale del pecho, voy a abrir el paquete gigante que guardo, por si acaso, en el armario de emergencia…

viernes, 24 de agosto de 2012

Robinson Crusoe o eso creo


   Juan era marinero de espíritu pero de tierra, la mar como le gustaba nombrarla orgulloso, no tanto por admiración y respeto como enamorado en la eternidad de un amor más que imposible, le provocaba sin remedio vértigos y nauseas, obligándole a arrastrar desde la cuna la sombra de una pena cobarde que le impedía por más que lo intentaba, abandonarse en los brazos mojados de espuma y ola…así, envuelto en la vergüenza de una estirpe arraigada a la arena y la sal que le echó de casa siendo un crío, navegaba en el basurero del muelle entre redes rotas y esqueletos de peces muertos.

Pídeme lo que quieras


—Pídeme lo que quieras, pero eso no—dijo el Pelanas con gesto serio.
—...vamos no digas tonterías, ¿que tienes que ofrecer aparte de tu conciencia de asesino?
—...mato gente, es verdad, pero no tengo por que tragar con los remordimientos y la culpa de quien me hace el encargo…
—…de eso me ocupo yo…tu sólo aprieta el gatillo, es así de fácil…
—No, he dicho que no…
   El Pelanas rechazó la pistola tendida y se marchó dando la espalda lentamente al escupitajo de soberbia convertido en amenaza…
—…¡¡Te arrepentirás!!...