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domingo, 22 de marzo de 2015

PATRAÑAS 





 William Harper murió con los ojos abiertos, sólo, y después de una lenta agonía que duró la eternidad infinita que le esperaba. Reuniendo todas las escasas y menguantes fuerzas, intentó, con el último suspiro de su alma, dibujar en el rostro una sonrisa irónica que definiera el despropósito de un error, pero apenas si consiguió el esbozo de una mueca extraña, que rompía la armonía de sus rasgos asimétricos, bordados al matiz de un gesto  misterioso e imposible, para espanto de quien le encontrara...
—...irás al motel, verdad Billy...dime que lo harás por mí...
   Con el eco en la mente de una suplica en cicatriz y la rabia latiendo caliente en las venas, William Harper, impulsivo y con la decisión tatuada en los labios como un beso de despedida, condujo hasta el motel Sunshine.
   El cañón frío de una pistola rozaba la piel de su cintura, y grabado en sus balas un único nombre, cuando aparcó a las puertas de la habitación número 9, tiritando angustia y tragando saliva. Lejanas y borrosas en su memoria parpadeaban las imágenes del apartamento de Maryta Jellis, la prostituta de la que se había enamorado como una adolescente, una noche de soledad y borrachera...
—...te esperaré y nos iremos juntos muy lejos de aquí...
   El zumbido implacable de una frase inútil retumbaba en sus oídos como latigazos dulces que aliviaron por un instante el castigo de su recuerdo...
—...¿llevas todo el dinero?...Frankie lo contará...
   La boca de Maryta se movía sensual y él no podía dejar de pensar en su cuerpo desnudo, estremeciéndose de placer y deseo debajo del suyo, por eso se levantó de repente y sin ceremonias absurdas la dejó hablando con nadie...sabía que no volvería pero no podía hacer otra cosa, eran los enredos del destino...
   El viejo Ford Taurus del 88 se quedó callado, la luna asomaba limpia en un cielo sin estrellas, y Dolly Parton terminó su canción “I will always love you”.
—...es mi libertad Billy...mi puta libertad...
   A William Harper le sudaban las manos y se le cayeron las llaves al suelo, un sonido que conocía bien, le sorprendió agachándose, no le dio a tiempo a disparar su Beretta de 9mm...se arrastró como pudo para protegerse de un tiroteo breve e intenso, dejando un reguero de sangre fácil de seguir. El chirrido de unas ruedas pasándose en la frenada, le advirtieron la huida de su presunto asesino...demasiado tarde...el futuro como la vida se le escapaba por el agujero negro en el que se había convertido su estomago, aún así se refugió en la habitación número 9, la puerta estaba de par en par como su oscura suerte...
—...no seas tonto, Billy...no he conocido otro hombre como tú...merece la pena arriesgarse ¿no crees?...
   ...Y William Harper creía, claro que creía, por eso estaba tranquilo y con la conciencia en paz, recostado contra una pared sucia, apretándose en vano la herida con las tripas y el dolor con el sufrimiento, mientras su cerebro empezaba a entrar en una nebulosa que también creyó era lo que tantas veces había escuchado...ahora la película de su historia se proyectaría ante sus pupilas y luego una luz blanca como aviso cegador de un final que se aproximaba...el corazón se le aceleró con la primera visión, pero...
   ...el amarillo del atardecer se colaba por una ventana cuadrada, pequeña, y los visillos transparentes acariciaban suave los respaldos de dos sillas de madera indefinida que conformaban una mesa redonda, también de madera indefinida, donde revoloteaban antes de posarse en su superficie algunas partículas de polvo, que un aire servicial y fresco transportaba despacio, buscando luego rincones sombríos y esquinas claras donde dar la vuelta y esconderse para sorpresa de un ambiente denso e irrespirable, revuelto del humo gris de cigarrillos sin filtro y el aroma empalagoso de perfume barato y comida precocinada...un sofá desvencijado que un día fue verde esperanza, desparrama sus cojines pardos por los limites de una alfombra de cuerda nudosa y desgastada, en medio, un taburete de plástico cuarteado, soporta ceniceros llenos y latas de cerveza vacías, a su lado unos zapatos de tacón permanecen en posición de alerta, dispuestos a ser calzados en cualquier momento y un vestido estrecho de flores azules recorta su silueta un poco más allá, en un suelo de losetas marmóreas...sin duda es el apartamento de Maryta Jellis...un aparador destartalado con unas cuantas piezas de una vajilla de loza blanca, tres fotografías enmarcadas en portarretratos sin cristal y dos bailarinas de porcelana, saludan a William Harper desde los ruidos del silencio, el que supone empapela el cuarto del fondo, sombreado en claroscuro y repleto de detalles y motivos en rosa de distintos tonos, donde Maryta le hacía el hombre más feliz...
   William Harper aún consciente y resignado al abrazo de la añoranza, sumido en el equivoco circunstancial de lo que en verdad debería estar ocurriendo en su juicio en vez de esta especie de cámara fija, que despistaba sus sentidos y embrujaba su razón, no insistió más y se dejó llevar en volandas de lo que volvió a creer eran exigencias de un guión muy imaginativo, así es que apretó los dientes para aguantar el envite de lo siguiente en la pantalla de su retina y...
   ...como relucía el capó, parecía abrillantado con charol añil eléctrico, y los neumáticos recién cambiados presumían de caucho nuevo y llantas de aluminio a estrenar, los parachoques se disimulaban camuflados bajo pintura del mismo color, y el techo impoluto, devolvía los rayos del ocaso despidiéndose en el horizonte con esquirlas doradas que llovían alrededor de su forma perfecta...un Taurus del 88, casi de colección...con chasis y motor original, algún arreglo en la chapa y unos miles invertidos por capricho ...el portón del maletero no ajustaba bien, pero era un achaque sin importancia en un anciano sano e impecable...tampoco bebía tanta gasolina como era de suponer y con la carrocería interior remodelada bien podía pasar por un madurito interesante...cuero carbón, mullido y acogedor para viajes largos, y de hielo para tramos cortos oliendo a alcohol...el cuenta kilómetros roto como una muesca más del salpicadero, marcado por una tira rectangular de nogal barnizado y relojes de adorno con pretensiones de cronómetros modernos...no hay barro, ni manchas, el cinturón de seguridad sin usar condenado en su interior y en marcha la joya de la corona, una radio antigua de emisoras elegidas con cuidado, donde no se pueden escuchar casette, ni cds...cuando se monta huele a ambientador de bosque y a melancolía...arranca y ruge celestial, el volante deslizándose como guante a medida entre sus manos, un viento cálido baja la ventanilla pero está incomodo...
   William Harper, adormilado y espectral, ya entiende que todo es falso, no hay nostalgia en sepia, ni focos de bienvenida que aplaudan al paso de su fantasma...el remordimiento le come de incertidumbre y se pregunta cuanto le faltará para desaparecer, evaporarse en el olvido como la bocanada de aliento que se lleva de su ser el reproche y el rencor...ladea la cabeza y con los parpados empapados en lágrimas se enfrenta a la trampa de otra mentira...
   ...la habitación número nueve del motel Sunshine, a media hora del centro de la ciudad, a la derecha de una carretera transitada por camioneros y juerguistas, con un letrero de neón intermitente que dibuja un sol triste y solitario y que invita a una sucesión adosada de construcciones impersonales e iguales, por fuera y por dentro...moqueta incolora con huellas de pisadas anónimas, cuadros torcidos y vulgares, un paisaje sin lugar o trazos de un cuerpo abstracto...cama dos por dos, sabanas ajadas por el uso y colcha haciendo juego con una cortina tupida y basta, un armario en los huesos y una cómoda con tres cajones que no encajan, un espejo nublado que refleja el espíritu de  un televisor encendido y oculto...en la mesilla una biblia y un teléfono que no deja de pitar...el cuarto de baño, poco aséptico, harto de desinfectante y lejía, se averigua a la espalda de William Harper...que quizás como inmerso en una broma del miedo, quisiera soltar la vejiga con dignidad sin mojarse los pantalones...pero es mucho pedir a la calma de un moribundo, que ni siquiera está resentido, ni le queman las ganas de venganza cuando siente un leve estremecimiento huyendo, cansado el escalofrío, y se escurre débil de la carne amarga, su esqueleto...
—...te lo puse en bandeja y vienes sin el dinero Franky...eres patético...¿y quieres que me case contigo?...

   Gladys Formosa no chilló al descubrir el cadáver, ni se asustó, ni llamó corriendo a la policía...acostumbrada a experiencias peores, consideró la posibilidad de sacar partido de aquel tropiezo, desgraciadamente más común en esa parte de la frontera con la insinuación del verano...registró los bolsillos y satisfecha, se guardó en el delantal un sobre con billetes de veinte, un Rolex de inmejorable imitación parado en las doce y cuarto, y envuelto en papel de regalo caro, una caja ovalada de terciopelo rojo con un anillo de compromiso dentro...





domingo, 19 de octubre de 2014

CONMIGO SIN TI 



  ...De la esquina afilada de un callejón sin nombre, perdida en la caótica armonía de una noche con luna llena, surgió aquella sombra sin forma, estampada en el claroscuro perseguidor de un reflejo de lluvia...y como intuición con esquirlas que atraviesan mortales las tripas del cerebro, el dibujo de sus pasos se fundió en mis huellas, para sobresaltar el letargo borracho de una despedida sin adiós ni beso...y mientras temblaba con la sospecha disfrazada de confusión y boca seca, sentía los nervios instalados en un eterno escalofrío, y percibí impotente, como la razón ruin y descarada, escapaba de mi mente en huida clara y cobarde...entonces un aliento caliente y sutil rozó el pellejo de la duda, y antes de darme la vuelta para cerrar los ojos al impacto de su presencia, mi corazón crucificaba al miedo dejando de latir, y a la fuga de las emociones, el terciopelo helado de una voz conocida envolvió el sueño sin alma, al que sucumbí...

domingo, 8 de septiembre de 2013

Segunda parte

Supuesto: Acciones y estados de ánimo
                Algo le ocurre a un personaje que le genera:
           a)Nerviosismo, desesperación, parálisis, abandono
           b)Curiosidad, excitación, peligro, caída
           c)Aburrimiento, sorpresa, tragedia, final feliz 




—…la decisión está tomada Eulogio…no puedo soportar más esta situación…mañana contaré la verdad…
—…pero Gregorio, ayer mismo hablamos del tema y acordamos que…
—…a las ocho en mi casa…no hace falta que venga usted antes…

   Después Gregorio había colgado sin esperar la respuesta, una replica o el más mínimo reproche, y Eulogio había sentido como su corazón daba un vuelco inesperado...quizás por eso estaba nervioso y por que no había dormido bien esa noche espesa y larga, la llamada de Gregorio le había dejado inquieto y con cierta preocupación a flor de piel…le entendía, claro que le entendía, pero había tanta firmeza en sus palabras, analizadas profundamente a posteriori, como algo secas, muy precipitadas y vulnerables, que no le dio tiempo como otras veces a intercalar duda alguna que le hiciera replantearse el asunto y su sentencia...habían sido casi dos meses de constantes visitas y charlas intentando ayudar a Gregorio en su nueva identidad...los consejos de acudir en la capital, a un colega suyo y especialista sensible en materia de aspectos tan delicados, no habían hecho mella en la cabezonería de Gregorio que a toda costa se empeñaba en enfrentarse a lo inexplicable en la superficie y a su manera, y eso implicaba desanimo y desasosiego ante cualquier quebranto imprevisto o inoportuno, pero Eulogio ya sabía de eso...al principio no podía creerse que Gregorio fuera la hermana gemela de Eulalia físicamente, pero que duro comprobar que su carácter era un calco de la que él había sido su enamorado durante tanto tiempo, no en vano Eulogio no había vuelto a amar a ninguna mujer como a aquella, o eso pensaba hasta estos momentos, en los que rebozada su memoria en el pasado, un claro de luz con la imagen de Gregorio vestido de dama frente a él, le hizo perder el equilibrio de su madurez y notarse instantánea la carne de gallina...mira que si...con el estremecimiento de un escalofrío honesto y un revuelto en el estomago que le impidió comer, Eulogio trató de concentrarse en su trabajo, tenía casos que resolver antes de asistir a casa de Gregorio gastada la tarde...pero un palpito de desesperación aceleró su latido...quedaba tanto...

lunes, 2 de septiembre de 2013

El azar y su broma

Supuesto: ¿Qué pasaría si, centrados en el tránsito del mundo del sueño a la vigilia?...
  - Me despertara y fuera invisible
  - No pudiera moverme, ni articular palabra
  - Si no recordase nada de nada
  - Libre
               Posible esbozo de un relato largo




  


   …Si Gregorio hubiese podido elegir como levantarse aquella mañana al sonar el despertador, seguramente hubiera preferido amanecer convertido en un bicho, en una mosca o en un escarabajo, como le pasó a su tocayo en ese libro que estaba leyendo con titulo de enfermedad, y autor con apellido impronunciable, un tal Fran del que Adela le había hablado y que él ni corto ni perezoso en un arrebato de obediencia cultural y dejándose aconsejar por ella, había sacado de la Biblioteca Municipal para esta semana…

domingo, 25 de agosto de 2013

Juego de espejos (Un poco de imaginación)

Supuesto: Un poco de imaginación
                                         a)Una visión rara: Fui al armario, abrí la puerta, quise coger una   percha pero                      solo encontré una nota...  
                                       b)Una percepción extraña: Sabía que alguien se encontraba ahí, pero                                    sinceramente, no me atrevía a abrir los ojos
                                      c)Un suceso: Aquel domingo no pude comprar el periódico, ni pude desayunar en                    mi cafetería de siempre, ni pude decir buenos días a nadie







   Aquel domingo no pude comprar el periódico, ni pude desayunar en mi cafetería de siempre, ni pude decir buenos días a nadie...supe el por qué cuando ya era demasiado tarde para comprenderlo...
   Me había levantado extraño, con un sabor amargo en la boca, reseca, supongo que por respirar con ella abierta de par en par, como si en algún momento del sueño el aire me hubiese faltado, y en una última bocanada, hubiera conseguido atrapar el aliento al intentar escaparse, que aún permanecía caliente, pastoso, notaba su densidad mientras abría el grifo del cuarto de baño, bebí agua, no podía tragar...el picor en la garganta me hizo toser, me dolía el esternón, se quejaron las costillas...quizás por eso no me dí cuenta que mi imagen no se reflejaba como otras veces en el espejo, me fijé en su tamaño, desproporcionado con respecto al resto de los accesorios, me estremecí con el presagio de un escalofrío, ahí debió empezar todo...

lunes, 19 de agosto de 2013

Trampas para novelistas

Supuesto: a) Contar una historia
                                                 El domador de palabras
                                                  La dieta de un caníbal
                                                Trampas para novelistas
                                                  Métodos para domesticar el silencio
                                                  Me parezco a las llamas/yamas
                                  b)Titulo, personajes principales, tema, argumento extenso…







—Me parezco a las llamas, decía…y el muy mamón empezaba a escupir y nos ponía tibios…pero que fin de juerga…

   La tarde primaveral había adelantado las ganas de tertulia en la terraza del café Gijón…sentados a aquellas mesas mudas, testigos de mármol de tantas conversaciones, se reunían los incondicionales de siempre alrededor de, a veces un algo que tomar con derecho a una opinión o, a veces una hoja de papel preparada para irlas anotando…así ese jueves 10 de mayo los habituales se vieron sorprendidos por la visita inesperada de algunos esporádicos y principiantes que al calor de la noticia de la muerte de uno de los grandes habían querido rendir respeto y admiración de la única forma que consideraban digna para honrar la memoria del maestro…

domingo, 7 de julio de 2013

Sin excusas ni pretextos

Supuesto: El espacio determina la acción. Espacio y acción unidos…
                                            Cafetería, dormitorio, cafetería
                                           Trabajo, descampado, trabajo
                                          Universidad, metro o autobús, habitación
                                          Caja de cartón, solar, ambulancia
                                         Sanatorio de unicornios, cielo de los demonios, cine de esfinges




―…en mi mundo imaginario todo es posible chaval…desde las mentiras de los nombres hasta el reinado de un príncipe con corona de plástico…
―…vamos don Baltasar, no exagere…y estése quieto que le puedo hacer daño…
―…¿otra vez me vas a sacar sangre?...esta semana me estáis dejando seco…
―…es necesario…le ha vuelto a subir el azúcar y hay que saber por qué…
―…ya…por qué…eso le preguntaron al Duende del Bosque Triste…
―…¿el qué descubrió el misterio de las cerezas enamoradas?
―…el mismo, muchacho, el mismo…

domingo, 28 de abril de 2013

Quimera


Supuesto: Descripción de un espacio físico qué esté al servicio del carácter del relato
                escrito…







   …El encuentro, como siempre, sería en una habitación de hotel, pero esta vez iba a evitar los más discretos del centro, se arriesgaría…el elegido, en las afueras, adornaba la carretera nacional con luces de colores incrustadas en la fachada, y un gran cartel luminoso con trazos que podrían ser cualquier cosa, incluso letras, eso sí, escritas de cualquier manera…era lo que más le había llamado la atención desde el arcén cuando paró, eso, y el esfuerzo por comprender que puestas en orden, se leía “El Milagro”…
   Qué extraño, juraría confiada que el sábado al pasar por el mismo sitio, aquel edificio de pálido malva no estaba allí…quiso asegurarse de no haber equivocado la salida correcta, pero la gasolinera verde y el descampado triste, ¿o era al contrario?, bueno que más daba, confirmaron que ocho días al mes repetía el mismo camino al visitar a sus padres, y que las posibilidades de error eran ninguna…en fin no era momento de darle vueltas al asunto, faltaba poco para la oscuridad, y menos para dar rienda suelta a los deseos, que esta ocultaba bajo su manto negro bordado de luna, hasta se felicitó con una sonrisa por el verso…así es que con zancada firme de adultera convencida aparcó el coche en lo que pretencioso, apuntaba ser el parking de clientes, cuatro rayas torcidas dibujadas con tiza en una tierra roja y blanda que no parecía característica del lugar, como una mancha viva derramada sobre fondo gris cadavérico o como un sello de sangre estampado en el blanco inmaculado de la inocencia…¡Dios mío que comparaciones se le ocurrían!…el cuidado de no caerse con los tacones invitaba al despiste y seguro que los pensamientos volverían por los derroteros habituales, como por ejemplo el que…
   …Antes de atravesar la puerta, imponente y desproporcionada, hiciera la llamada de rigor sin conseguir hablar con nadie, y como de costumbre el verdadero mensaje del mensaje, su voz, fuese grabada por un contestador hueco, que le devolvía con guasa el eco vacío de su urgencia…resignada, que remedio, a un idioma en claves, bastó una pista apelativa a la religión más elemental, y un número de tres cifras, para dar por terminado lo que al principio era un juego divertido y morboso de seducción, y que con el tiempo se había convertido simple y llanamente en solo eso, un juego…
   Empujó el cristal biselado con pocas ganas y con la mente en otra parte, quizás en su conciencia, esa que no sabía como se las apañaba, inesperadamente, le aguaba la fiesta a menudo…como ahora…y justo en la fase del engaño que más concentración requería, y también la que más le gustaba… sutil e inadvertidamente poder fingir ser otra…pero hoy, que ironía del destino, las consecuencias de una excusa típica, válida para remendar lo mismo un roto que un descosido, desembocaron en un viernes insulso de marzo a las siete de la tarde, perdida de repente en sus propias intenciones, y no le hicieron falta ni las gafas de sol, socorridas donde las haya, ni disimular el gesto clandestino, por que el ambiente que envolvía la entrada, despejaba a cualquiera que atravesase la electrizante luz azul de bienvenida, las dudas sobre el propósito de su viaje o estancia, por supuesto, dichas voluntades, indiferentes en contenido y continente, a la cordura… y es que nadie en su sano juicio, ella era una excepción, no tenía juicio, osaría aventurarse en semejante laberinto, sin anteriormente, haber puesto a buen recaudo la identidad de su sombra, por si acaso…
   El universo inclasificable que descubrieron sus ojos, pasado el efecto cegador de la acogida, por cierto tan helada como el aire que congeló un saludo no correspondido, no pertenecía a categoría ni etiqueta alguna, de este nuestro mundo…alfombras voladoras como las descritas en los cuentos orientales recorrían suelos, paredes y escaleras cambiando tamaño y textura según el espacio exacto que cubriesen…la moqueta de nudo corto que forraba los tabiques, cambiaba el tono indefinido original por otros fluorescentes según te acercabas o te alejabas, y las cortinas, combinando gasa y terciopelo, bailaban al son de una música apenas perceptible si no fuera por que cuando menos te dieses cuenta, ya estabas tarareando su estribillo desconocido y machacón, entonces no había marcha atrás, las neuronas del cerebro estaban contagiadas, y una campanilla estridente avisaba que era hora del siguiente paso…la recepción
   …Encontrarla primero, y tarea difícil entre cuartos escondidos, despachos nobles, y salas acondicionadas, sucedidas sin concierto ni armonía por pasillos sobrepuestos a distintas alturas y sobrecargados de adornos, cuadros y tapices que hacían imposible localizar algo en particular sin un inventario y un mapa…
   Decidida a abandonar una excursión que prometía incertidumbre y probable dolor de cabeza, y no era cuestión…quiso devolver sus huellas por donde habían pisado… pero pobre ingenua…tuvo que pararse en seco, so pena de caer en el abismo que separaba su cuerpo del vértigo ante aquel agujero de dimensiones colosales y cavado en un instante, ¿sería su imaginación que le estaba haciendo un lío?...el croar de una rana amarilla con albornoz de lunares talla XXL, se interpuso entre el susto y un pasmo que ahogó de miedo su grito de auxilio, pero lo que tiene dárselas de valiente y atrevida, es que a veces, es verdad, por lo tanto con temblores hasta en las orejas y sin decir ni pío siguió los saltos insistentes de su improvisado guía…y ¡vaya! a la derecha, después de la quinta esquina, girando un tercio a la izquierda para subir por veintidós peldaños y esquivar la columna rosa, detrás de la biblioteca, en el rincón más apartado enfrente del portón por donde había accedido hacía escasamente un minuto, un severo mostrador de marquetería y caoba…y para variar entre un buen surtido de objetos inútiles y decoración hortera, una persona…rara, pero una persona…

―Gracias Señor Rufus, muy amable…no sé por qué pero todos extravían el rumbo…¿Cómo está su señora?...

    Una mujer de aparente belleza serena, desplegaba con naturalidad los encantos educados y aprendidos de una buena y profesional anfitriona, pero curiosamente los rasgos y muecas de su rostro mutaban al compás de las palabras articuladas en la conversación, y era asombroso que la fugacidad del significado de adjetivos como guapa, fea, joven, vieja, agradable, antipática, dependiera de la expresión, su locución, timbre o matiz…

―estupendamente…ya sabe con lo suyo…pero lo lleva bien…sensata, se ha acostumbrado, no me besa tanto, pero el resultado es el mismo…jamás me convertiré en príncipe…
―...haré que el maniquí 57 les suba una botella de champán sin cargo alguno…
―…no tiene por qué…sólo salí a por hielo y presentí que la huésped estaba algo desorientada…por cierto si pudiera ser otro camarero…a mi mujer le dan nauseas los calvos…
―…faltaría más…disculpe señor Rufus…se le ha caído el peluquín…

   El señor Rufus recogió el matojo de pelos artificiales y se despidió deprisa, con el recelo de verse atrapado en un desliz…

―Usted me dirá…¿también viene por lo del milagro?... ―con una entonación algo condescendiente su cara adquirió un semblante dulce y repulsivo al vaivén de la mirada de nuestra huésped que seguía sin poder pronunciar ni mu, estupefacta por ser testigo de un panorama sin parangón y tan peculiar…
―verá yo…
―…no se preocupe…pasa mucho en el periodo de iniciación, al desflorar los sentimientos…relájese y disfrute de nuestras ofertas…
―¿ofertas?...
―…vamos, no se haga la tonta…¿Qué necesita?...¿pasión, compañía, reír, desahogarse, otras distracciones?...tenemos alcobas, incluso para estar a solas con uno mismo…
―…no sabría que…
―claro, claro…son tantas las opciones…déjeme adivinar…

   Un reloj de cuco mudo interrumpió con el anuncio intuido de las en punto la disparatada escena que se estaba desarrollando en sus narices, perdón su pico…y es que como si del escenario de un teatro de papel se tratara, los decorados se modificaron en un santiamén…un parpadeo, y dos damas tomaban un té con pastas, sentadas cómodamente en un sofá de cuero tan mullido como pasado de moda…

―estudios universitarios, trabajo monótono, la rutina del hogar y los niños y un marido egoista…¿sigo?...

   La cuarentona morena de físico agraciado y atractivo, aturdida y confusa por el desparpajo de la anciana con cabello blanco, que digo, rubio, no, naranja, de acuerdo ya…a mechas…se encogió de hombros…

―será mejor empezar sin preámbulos…el primer piso está habilitado para los estados de ánimo, se admiten carcajadas y lágrimas, depresiones y ansiedades, alegrías tristes y penas jocosas…se permiten las fiestas y los funerales, las mascotas fieles y las parejas que traicionan el sentido de la lealtad…ya ve si se consiente…lo único que no se puede es reservar 48 horas seguidas el dormitorio de la soledad, por eso del suicidio…prohibido terminantemente, es un engorro y tanto papeleo pondría en evidencia a muchos de nuestros asiduos…La segunda planta es diferente, menos estricta, ocasiones especiales y celebraciones espontáneas, bodas, cumpleaños, ligue que estrenar, nuevas citas, cuernos, herencias provocadas…y arriba, en el ático, tres suites, El Cielo, un paraíso salpicado de nubes y detalles naif, recomendado para amores delicados, relaciones fraternales, amigos sin derecho a roce…El Infierno, una delicia, caliente y placentera, con cama gigante, envuelta en las más exquisitas de las tentaciones y con la novedad de poder acceder al canal privado de televisión que conecta en directo con cada una de las formas del pecado…hemos omitido el purgatoria por ética, no nos va eso del limbo legal mientras se es victima del calvario y el tormento…y para terminar esta breve exposición, la más singular y representativa, marca de la casa, El Milagro…donde se cumplen los anhelos, las fantasías, los sueños…
Ahhhh!!! se me olvidaba…no hay ceniceros por lo de que fumar perjudica la salud y la ley antitabaco, ni espejos, a excepción de quien presente una receta médica, la casualidad de su reflejo es mala consejera de culpas, remordimientos y del arrepentirse, precisamente la mayoría de las veces, al firmar la factura…y eso que es invisible y las cantidades que figuran, mero trapicheo por Hacienda…por que, moralmente, todas las consumiciones y alojamientos son gratuitos…pero me he desviado del tema…la que a usted le convendría, desde luego sería la más cara, desde luego la más hermosa, desde luego la más exclusiva, la que nos nombra…
 
―…¿Quién coño es usted y qué demonios le importa por qué se supone que estoy aquí?...

   La protagonista, no sabemos bien si de esta historia, pillada en un renuncio, enfadada por la trampa y dispuesta a borrar de un plumazo tanta demostración obsesiva y decepcionante de su ser, se puso de pie, alterada y enérgica…

―…tiene razón…quien soy no es importante…lamento haberme metido donde no me llaman…si quiere marcharse el maniquí 13, supersticiosamente y por arte de magia le indicará la salida y si al irme, el latido del silencio le devuelve la nostalgia de lo que pudo haber sido…aquí le dejo la llave…es fácil la dirección, siga la transparencia de su alma…o su frustración y su fracaso…

   Una niña de seis años se evaporó de la mano de su muñeca con el soplo frío de un viento de repente con alas infinitas…la atmósfera se contaminó entonces de temores y tinieblas y en su efímera revista al aliento de su corazón, la mendiga de amado y amante, supo que hacer…
   Lo próximo en su memoria, es una secuencia de recuerdos nítidos enturbiados por el afán de enlazar e interpretar, una sucesión de símbolos y gráficos enigmáticos a más no poder, que probaban la locura de su inteligencia…unas mesillas de ébano colgadas del techo, las sabanas de raso suave adherentes a la piel, una lámina de esbozos abstractos a carboncillo que contaba cuentos, televisión con películas sesión continua melancolía, una bañera con peces tropicales…y ella, en la intimidad misteriosa de su secreto, los nervios de puntillas sobre la colcha de algodón desnudo, perseverando en lo absurdo de permanecer allí, como lo fue en el mes de febrero, o en el de enero, en otros refugios de alquiler adonde escapar… aquella mujer, niña, anciana, espíritu o extraterrestre lo que fuera, había acertado, esperaba sin que hubiera suerte, el milagro de la emoción y las sensaciones a repartir entre ternura, cariño, comprensión, tenía tanto que dar, tanto que recibir…pero preparándose para lo que podríamos entender perfectamente como una huída…esta vez, si llamaron a la puerta…


   Se despertó sobresaltada con los golpes de unos nudillos aporreando la cancela de madera…por favor que no se levanten los niños, todavía no…su marido roncaba, ajeno, como no, al ruido que le había despabilado, y al sudor que le empapaba con gotas de evocación la delgada frontera del ensueño con la realidad, inquieta, y aún naufraga adormilada de lo que más bien consideró una pesadilla con fantasmas y sus debilidades, y con la idea fresca de remojar en la ducha su resaca de alucinaciones, a ver si así el sumidero se tragaba tanta tontería onírica, y el veneno iluso de volar en libertad se daba a la fuga…abrió el cerrojo a la sorpresa y a la mañana…
―Buenos días, ¿la he despertado?...lo siento…he venido a devolverle esto…se lo debió dejar esta madrugada…estos monederos modernos con tanta documentación a cuestas…me figuré que…pero no quiero molestarla más, es temprano y yo debo irme…las obligaciones eternas de El Milagro me reclaman…

domingo, 7 de abril de 2013

Trastornos pasajeros ó El circulo perfecto del absurdo


Supuesto: Anticipamos el final
a) El grave silencio de la mañana pareció romperse del todo cuando el ataúd…golpeó secamente contra las paredes del nicho; sin embargo cinco días antes…
b) Descerrajar un tiro fue fácil, lo difícil fue cerrarle los ojos y con ello acabar de una vez por todas esta historia…    
c) Miró el periódico una y otra vez, no podía entenderlo, era su foto, eran sus datos y un titular muy preciso…  







  …Miró el periódico una y otra vez, no podía entenderlo, era su foto, eran sus datos, y un titular muy preciso: “Identificada la ladrona de sueños más famosa del mundo”...
   …La mujer siguió leyendo con atención por encima del hombro de aquel anciano, que increíblemente sujetaba el diario abierto en medio de todo, los dos haciendo equilibrios imposibles en un vagón de metro que no dejaba de moverse…
   “…siempre actuando al descuido, a veces se llevaba también ilusiones y esperanzas de sus victimas…”
    Con los puntos suspensivos, se le acabaron las ganas de comprobar, si el grueso de la información contaba más mentiras o daba en el clavo… y convenciéndose por igual con la elección oportuna del medio de transporte más anónimo, trató de tranquilizarse observando los ojos de los que le rodeaban, por si acaso en alguna mirada encontraba la suya…

martes, 25 de diciembre de 2012

Locura


   Se convenció a si misma que debería abrir los ojos aún siendo consciente que no eran los suyos, y que probablemente no reconocería nada de lo que encontrase alrededor...pero antes de decidirse si enfrentarse o no, a tampoco sabía muy bien qué, intentó recordar...recordar algo, aunque fuese un nombre, un lugar, el color de su pelo, entonces abrió otros ojos al mismo tiempo que otras lágrimas mojaron otra piel...
   ...El reloj confundido, el aburrimiento entrando claro por la ventana, la soledad que enreda y peina la calma...bultos en el suelo, zapatos descalzos, el sombrero de frente bien colocado, en sus manos un libro abierto escurriéndose, como su pasado...

domingo, 16 de diciembre de 2012

Versión punto tres de un suicidio


Carta al silencio (Monólogo de un suicida arrepentido)

   ...Ya sabes que hace unas horas yo debería estar muerto, pero estás aquí, aunque como siempre callado, quieto...y aún vuelves a extenderme tus brazos sin hilos para acunar otra vez, el lamento aniñado de mi soledad; permaneciendo como último refugio del eco cretino de mi voz, rebelándote compañero inseparable que inventa en mi alma rincones soñados, surgidos de tantas sombras, e intuyes sutil, que mis lágrimas más secas, no llorarán río herido si acaso no convierto deprisa en palabra, el ruido cansado de un suspiro...
   Pero ya ves como de repente, en el efímero vuelo de un instante, la vida toma distinta forma ante el espejo de mis ojos, y su imagen escasa, vacía, lucha incansable por buscar un reflejo que le permita un día más seguir existiendo...

sábado, 27 de octubre de 2012

Nocturnos de la ventana


Al estanque se le ha muerto

   Al estanque se le he muerto
hoy una niña de agua
está fuera del estanque
sobre el suelo amortajada

De la cabeza a sus muslos
un pez la cruza, llamándola.
El viento le dice “niña”,
más no puede despertarla.

El estanque tiene suelta
su cabellera de algas
y al aire sus grises tetas
estremecidas de ranas.

Dios te salve, rezaremos
a nuestra señora de agua
por la niña del estanque
muerta bajo las manzanas.

Yo luego pondré a su lado
dos pequeñas calabazas
para que se tenga a flote
¡ay! Sobre la mar salada

Federico Garcia Lorca
Residencia de estudiantes
1923


   ...”Tres eran tres las hijas de...” canta mi abuela con su tristeza rancia, arrastrando entre sílabas la insoportable amargura, que enseña a odiarnos sin remedio...y es en esta última tarde de otoño, réplica exacta de aquella otra hace tres años, que acerco de nuevo mi alma a la ventana, para verlas jugar rencorosas junto al estanque...y como cada día
lloro de rabia por no poder compartir sus risas, aunque sean mentira, y de envidia, por no correr tras ellas entre lluvia de hojas y flores, aunque sean secas...

domingo, 16 de septiembre de 2012

Junco


   ...Ni siquiera existía una leyenda, tan sólo un nombre, Junco, y una historia sin final ni principio, porque apenas nadie en el pueblo sabía del misterio, y quien sabía nada decía. Unos pocos por miedo, como mis padres, huyeron, los demás, tras el silencio y el paso del tiempo, se convirtieron en muertos...
   Aún dibujo bien en el corazón aquel pueblo que dejé siendo todavía una chiquilla, perdido el camino entre laderas imposibles, de repente, surgía sin darte cuenta, como un fantasma, el caserón vacío de las afueras, después a unos metros las pretenciosas fincas de los caciques de verano, y a la derecha detrás de la arboleda negra e intensa, que bordeábamos por esta ribera del río, las casuchas grises y la iglesia sin color, desperdigándose angustiadas por la falda, de lo que a mi me parecía una inmensa montaña...

viernes, 24 de agosto de 2012

Pídeme lo que quieras


—Pídeme lo que quieras, pero eso no—dijo el Pelanas con gesto serio.
—...vamos no digas tonterías, ¿que tienes que ofrecer aparte de tu conciencia de asesino?
—...mato gente, es verdad, pero no tengo por que tragar con los remordimientos y la culpa de quien me hace el encargo…
—…de eso me ocupo yo…tu sólo aprieta el gatillo, es así de fácil…
—No, he dicho que no…
   El Pelanas rechazó la pistola tendida y se marchó dando la espalda lentamente al escupitajo de soberbia convertido en amenaza…
—…¡¡Te arrepentirás!!...

sábado, 18 de agosto de 2012

Violeta


   …Violeta no estaba nerviosa todavía, aunque delante del espejo intentara convencerse, no tanto de la decisión tomada como del lío que había formado para comunicar su futuro en una frase…
Su marido había tenido que cambiar el turno en el hotel con la preocupación consecuente, su hijo interrumpir una borrachera de las imperdonables en fin de semana, la hija mayor pedir permiso en el cuartel a cambio de dos guardias extras y la pequeña, bueno ella apenas salía, casi siempre estaba en casa…menos, que casualidad, ese sábado que había quedado con la pandilla del instituto…pero la insistencia en lo importante del momento, y el que por una vez, en los veintidós años que llevaba casada, era ella la que imponía sus necesidades a las de los otros, consiguieron que sin relatar mas de lo normal, en un par de horas, se sentaran juntos a la mesa…
—¿Estoy loca verdad?.
—¿Tu crees?—la voz de su reflejo muy parecida a la suya, contestó sin sorprenderla
—…¿Qué pensarán de mi?...

martes, 31 de julio de 2012

Códigos de silencio


Tema: La amistad casual e inesperada que surge entre dos mujeres y que con el tiempo se hará indispensable y necesaria para sobrevivir al infierno de los malos tratos.

Argumento: A principios de los años ochenta, Clara y Pablo, recién casados, se trasladan a vivir a una urbanización de las afueras de Madrid. La necesidad económica obliga a Clara a aceptar las normas y el juego que latentes gobiernan la vida en un aparente remanso de tranquilidad y paz, a veinte minutos del ruido y la contaminación,
así conoce a Elvira, once años mayor que ella y con dos hijas, que poco a poco irá abriendo los ojos de la joven e inexperta Clara a la realidad que la rodea y que a cambio se agarrará a su amistad como a una tabla salvadora del naufragio turbulento que vive personalmente con Abel, su marido.

En primera persona


   …Tengo 46 años, trabajo de ayudante en una notaría, vivo aún con mis padres y a mi novio le gustan los hombres, aunque ni el mismo lo sabe…Hasta hace un momento, estas precisas afirmaciones me han servido para adaptarme a las normas, y también burlar lo establecido, eso sí, a golpe de sentimiento y lágrima…pero ahora,  ante la mirada de otra mujer, con el cuerpo al aire y en cueros el alma, no quiero alargar más tanta mentira, no puedo continuar con esta farsa…
   La conocí anoche en un bar de copas…ella bailaba sin parar y yo bebía sin querer… no sabría explicar el impulso que me llevó hasta sus ojos, supongo que necesité huir del tiempo, o simplemente mi corazón reclamaba compañía harto de dormir solo…